Radiohead es una banda que siempre sorprende, para bien o para mal. Nadie se esperaba algo como Idioteque o Everything in its Right Place luego de haber disfrutado de algo como Paranoid Android algunos años antes. Este tipo de analogías se pueden aplicar para casi todos sus lanzamientos.
En su sexto disco, Hail to the Thief (2003), ya parecían haber logrado un sonido particular (lejos de ser repetitivo) hasta el punto que casi cualquier oyente casual podía escuchar una canción en la radio y decir “esto es Radiohead, ¿verdad?”. Luego con In Rainbows (2007), lograron uno de sus trabajos más celebrados y se centraron en el ojo del huracán por un tiempo (y no solo por su estrategia de lanzamiento) apareciendo en los grammys con una banda marchante y llegando a lugares tan recónditos como nuestra capital.
Pasaron algunos años y de un día para otro, tras misteriosas declaraciones y especulaciones por parte del ejército de fanáticos, lanzaron King of Limbs, su disco más corto hasta la fecha. No alcanza a durar 40 minutos y cuenta con ocho canciones.
Luego de muchas conversaciones con amigos que comparten mi nivel de fanatismo ya he escuchado de todo. Muchos dicen que hay que “digerirlo”, otros alegan por lo corto del disco y algunos incluso lo tildan de “fome”.
Con respecto a la duración, no sé si hay gente que está “mimada” por discos eternos o si en muchos ya se ha perdido la noción del disco de estudio.
Cuando el vinilo dejó de ser masivo, se perdió poco a poco la dualidad de los LP. El hecho de que cada disco tuviera dos lados representaba una oportunidad para generar un monstruo de dos caras. Quizás algo similar pasó con la revolución digital hasta el punto que los oyentes actuales parecen quedar perplejos ante cosas triviales como la duración de un disco.
Para mí este no es tema de discusión. Hay clásicos como Marquee Moon de Television que cuentan con ocho canciones y también hay otras joyitas como los dos primeros discos de The Strokes cuya duración apenas pasa la media hora. Si el disco es conciso y llama la atención al punto de decir “voy a volver a escucharlo”, ¿realmente importa la duración?
King of Limbs comienza con una de las canciones más “pegadas” de esta banda: Bloom (Florecimiento o florecer). Con percusiones que parecen un cruce entre batucadas orgánicas y electrónicas, se puede decir que el disco abre con una energía no tan habitual para Radiohead. Poco a poco comienzan a aparecer lugares comunes que da gusto reconocer. Primero el bajo de Colin Greenwood que deja espacios vacíos y le da gran peso con líneas que hasta parecen un poco funk. Poco después entra la voz de Thom Yorke quien va asumir un rol un poco más protagónico a medida que avanza el disco. La canción varía poco melódicamente pero juega mucho con los espacios y la intensidad. Es una canción energética que habla sobre algo grandioso, sobre océanos y el cosmos, (The Universe will sigh / El universo suspirará) y sin duda los acompañamientos de cada miembro de la banda le hacen justicia a esta temática.
Este inicio nos presenta a un Radiohead familiar y distinto a la vez. Familiar porque trae recuerdos de una composición con muchas capas y sonidos cuya procedencia generan inquietudes como “¿cómo mierda hicieron ese sonido?” o “¿cómo van a tocar esto en vivo?”. Distinto porque es probablemente el trabajo de más bajo perfil desde Amnesiac.
No te esperes himnos como Street Spirit o Lucky ni rock de tres guitarras como Bodysnatchers. Algo hay de esos saca-lágrimas como How to Disappear Completely pero en general el ánimo de este disco representa algo más reflexivo y tranquilo. Tampoco hay composiciones complejas y cerebrales. Surge una libertad y una simpleza acompañada por arreglos minimalistas y atmosféricos que da gusto pero que apenas despierta el intelecto musical.
En canciones como Morning Mr Magpie y Lotus Flower la banda logra demostrar su grandiosa capacidad para experimentar dentro de un marco estructurado y natural. En una incesante búsqueda sónica para hacer de las sencillas composiciones de Thom Yorke algo aventurero y novedoso, Radiohead triunfa nuevamente pero de paso deja de lado un sonido que le abrió puertas al público masivo hace algunos años. Se podría decir que Radiohead desafía a su público de forma similar a como lo hizo hace algunos años con Kid A y Amnesiac (2000 – 2001).
La presencia de Thom Yorke es abrumadora sin ser avasalladora y, como nunca antes, aparece como el líder y protagonista de Radiohead. Esto queda aún más en evidencia con el video promocional de Lotus Flower (que debe haber contado con un presupuesto similar al de Subterranean Homesick Blues de Bob Dylan).
Su voz domina el disco desde el inicio hasta el final. Incluso en el tema más bizarro del disco, Feral, la voz de Yorke, retocada por Jonny Greenwood (probablemente), juega un rol fundamental y le da carácter no solo a este tema instrumental sino a todo el disco, dando a entender que este recurso vocal es posiblemente el arma más potente de la banda.
En cada instante de los 37 minutos de King of Limbs, Radiohead se muestra como una banda muy segura y que sabe perfectamente dónde, cuándo y cómo hacer lo que hace mejor. El bajo de Colin Greenwood tiene mucha presencia y aparece en momentos precisos, aprovechando cada espacio y cada silencio. Por otro lado, las guitarras parecen fundirse entre sí durante gran parte de este disco. Con un poco de cultura sobre esta banda uno fácilmente puede distinguir una guitarra de Jonny Greenwood en los discos previos, pero no en King of Limbs. Fuera de ciertos pasajes en Little by Little, no hay riffs ni líneas de guitarras especialmente llamativas. Por lo general King of Limbs logra una mezcla de sonidos que posiblemente no resulten tan atractivos al principio y que tampoco destaca a los miembros de Radiohead por separado pero sí logra un sonido cálido lleno de detalles y paisajes sonoros.
La segunda mitad de King of Limbs aparece con canciones que, en su núcleo, poseen una personalidad similar a otros trabajos de la banda pero que, en su superficie, están matizadas por sonidos nuevos que complementan con armonías y cuerpo. Canciones como Codex y Give up the Ghost tienen esa calidez e inmediatez donde es fácil imaginar a Thom Yorke arrancando acordes en su piano o guitarra acústica (Give up the Ghost ya fue interpretada por Thom Yorke en una presentación en solitario). Ambas abordan temáticas conocidas en el repertorio de esta banda como el simbolismo del agua (The water’s clear and innocent / El agua es clara e inocente) y otros más oscuros como la muerte. De hecho el término “give up the ghost” tiene origen bíblico y se aplica para referirse a la muerte o a algo que deja de funcionar o existir.
El último tema de King of Limbs, Separator, desde su comienzo parece más lúcido que las canciones que le preceden. Luego de un mar de sonidos que han sido arrojados por todos lados durante el transcurso del disco, esta canción tiene un inicio un poco más sobrio en donde Thom Yorke hace referencia a estar despertando de un sueño vívido, lo cual de alguna u otra forma tiene sentido y le da un cierre preciso que a su vez le da cohesión al resto del disco. Poco a poco surge el sonido de Radiohead tal como si la banda estuviera resumiendo su obra intencionalmente pero haciendo algo completamente nuevo a la vez.
King of Limbs es un disco que presenta a Radiohead como una banda que sorprende nuevamente pero por razones inesperadas. Es distinto a su predecesor In Rainbows en todo sentido. Al mismo tiempo está rodeado por mucho misterio y ambigüedad. En el plano mediático, porque los integrantes del quinteto de Oxford han optado por mantenerse en silencio tras el lanzamiento lo cual es exactamente lo contrario a lo que hacen todas las bandas. En el plano musical, porque vuelven con un sonido distinto e intimidante para muchos.
Después de casi veinte años de trayectoria estas características son las que definen a Radiohead y hacen que esta última entrega sea una obra cautivante para sus oyentes y, especialmente, para sus fieles seguidores.
1 comentario:
Buenisimo, hasta cuando esperaremos para la proxima entrada? y Con respecto a la duracion del disco, cual es la supuesta nocion del disco de estudio?
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